Si conoces la historia de Santa María del Mar, sabrás que apenas medio siglo después de haber sido concluida, el 2 de febrero de 1428, festividad de la Candelaria, un fuerte terremoto provocó que el rosetón de la iglesia se desplomase sin remedio sobre los fieles, con el resultado de varias personas muertas. El que hoy adorna la entrada principal, no es pues, el original, sino la versión restaurada.
Tal vez no conozcas, en cambio, que todavía un edificio de la Barcelona medieval conserva las marcas de aquel temblor de tierra. Es una casa del que fue el barrio judío, en la esquina de las calles Sant Domènec y Fruita. Esta casa es, además, que sepamos, la más antigua de la ciudad. Se tiene constancia de que ya en el siglo XII estaba habitada. Y allí sigue, ufana pese a la edad, a la espera de que otro temblor menos cruento enderece la fachada que el de 1428 inclinó.

octubre 5, 2011 en 8:00 pm |
Se te echaba de menos. Gracias por volver a escribir sobre Barcelona.