Sobre el nuevo DHUB

“La puesta en marcha del Museo del Diseño de Barcelona, también calificado como Hub del Diseño, ha constituido un acontecimiento urbano de primer orden.

Un edificio emblemático en un lugar que también lo es, y de nombre rimbombante: la plaza de las Glorias Catalanas. Un museo que pretende ser un hito en la actividad museística de Barcelona. Baste decir que se han reunido en él los contenidos de cuatro colecciones que hasta ese momento se exponían de forma independiente, como el Museo Textil (y la Colección Rocamora), el Museo de la Cerámica, el Museo de Artes Decorativas y el Museo de Artes Gráficas.

La visita a ese complejo produce desazón, por muchos motivos. Ante todo por el diseño interno, del que se puede decir que es poco amable. Los que conocemos el centro comercial de las Arenas ya nos hemos acostumbrado a subir escaleras mecánicas diseñadas para dar emoción a los visitantes, con profundos vacíos a un lado y otro. Lo que aumenta la turbación y prepara a los visitantes para comprar en los pisos donde uno puede andar llano.

La escalera del Hub proporciona igualmente emoción a los visitantes. Una persona que subía por las escaleras y que daba resoplidos de miedo, cuando se repuso exclamó, tal vez por el recuerdo de las Arenas: «¡al menos será fácil reconvertir el edificio en un centro comercial!».

Sin duda, las escaleras preparan para visitar luego unas salas de exposición que a veces son algo oscuras; seguramente para proteger las colecciones, pero tal vez demasiado oscuras, y sin haber estudiado otras alternativas de iluminación. Los ámbitos de exposición están mal distribuidos, y son de visita molesta, y las colecciones parecen amontonadas.

No hay que negar que la idea de ese museo del diseño es buena, y puede producir orgullo a los barceloneses, que podrán pensar: hay que ver cuántas cosas bellas hemos sido capaces de diseñar.

Es verdad que los más cultos echan en falta algunos aspectos, como el diseño gráfico modernista y todo el del primer tercio del siglo XX, y otros que no podemos ahora señalar.

Sobre todo, lo que más se lamenta es que para realizar este Hub se hayan tenido que desmantelar varios museos que tenían una gran unidad en sí mismos, y donde las colecciones exhibidas adquirían mayor relieve y eran más comprensibles. Esos museos pequeños, situados en diferentes lugares de la ciudad, permitían exhibir las colecciones con mucha más vistosidad y calidad, a la vez que dotaban a diferentes espacios urbanos de elementos culturales de calidad. También se puede criticar la decisión del Foment de les Arts i del Disseny (creado como Foment de les Arts Decoratives, y cuyo cambio de nombre seguramente tiene que ver con la idea de creación de este edificio) de abandonar su sede del Convent dels Àngels, en el Raval, para trasladarse a este museo en la plaza de las Glorias.

Ahora las colecciones parecen empequeñecidas y apretadas, en espacios demasiado reducidos. Y si es cierto que se han reunido en este museo un total de 70.000 objetos, es evidente que una parte de ellos han de quedar almacenados. Al parecer, solo pueden exhibirse unos 2.000.

El edificio, conocido popularmente como la grapadora, no constituye un buen ejemplo arquitectónico para crear el espacio cívico de una plaza como las Glorias, convertida toda ella en un caos urbanístico. Es cierto que la bajada hacia la calle Badajoz está bien resuelta de forma escalonada, aunque quizás se podría haber aprovechado más intensivamente el espacio. No faltan, desde luego, los estanques y una especie de canales (tal vez un monumento al Rec Comtal), llenos de agua y ahora vacíos, seguramente por razones ambientales, concretamente el peligro de los mosquitos y el riesgo del dengue. El voladizo que da a la plaza de las Glorias fue diseñado pensando en la estructura del espacio en el momento de su creación, pero es poco adecuado como fachada para una plaza.

Con ocasión de la inauguración, una autoridad municipal declaró que el museo contribuirá a consolidar el polo cultural de las Glorias, constituido hasta ahora por el Auditorio, el Teatro Nacional y los Encants (!!!). Seguramente la cercanía de este último espacio «cultural» es un peligro para las colecciones que se almacenan en el Museu del Disseny.

Pero la sorpresa llega cuando se baja a la cafetería. Tantos siglos de diseño para crear un espacio público en el que el mostrador y las mesas estan construidas con maderas viejas de palets reciclados. Sin citar que los asientos son poco cómodos y que el ambiente es escasamente agradable, como todo el edificio. Tantos siglos de diseño para llegar a esto, nos muestra que vamos como los cangrejos, para atrás.”

Este es un artículo de Horacio Capel (geógrafo) titulado «El museo del diseño, para atrás como los cangrejos» y publicado en Carrer, nº 135, www.favb.cat

Una respuesta to “Sobre el nuevo DHUB”

  1. Teresa Says:

    No puedo estar más de acuerdo con tu comentario sobre la cafetería, fue exactamente lo que pensé cuando estuve allí!

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