El malestar de las ciudades

April 20, 2026

“La ciudad deja de ser un espacio en el que se localizan actividades productivas y comerciales, y pasa a ser una mercancía con capacidad de crear valor, algo que hay que vender. Incluso, desarticulando las actividades productivas y comerciales que existían. Así, la ciudad pasa a ser un espacio cuyas funciones básicas, como vivir y relacionarse, quedan subordinadas respecto a su capacidad como producto. La especulación y el rentismo son actividades antiguas; pero la novedad es que, dentro de este modelo, el mercado es el principal criterio ético. No hay contrapesos. Ni siquiera la Administración. De hecho, su misión principal es precisamente la captación de flujos y la ordenación del territorio o la planificación urbana se ceden al sector inmobiliario. La ciudad ha cambiado su función principal. Es un producto y no todo el mundo lo puede comprar.

Las ciudades dejan de ser espacios donde vivir no es la actividad más relevante porque el objetivo es captar el movimiento. La creación de valor está en el visitante, no en el residente. Hay que fomentar la captación de flujos con todas las herramientas posibles. La urbe ya no es el lugar que alberga las máquinas que crean riqueza, sostiene el geógrafo David Harvey, sino que la propia ciudad es una máquina de crear riqueza. No es donde las materias primas se transforman en productos elaborados para ser comercializados, sino que el propio espacio es materia prima y producto. La planificación queda al servicio del inversor porque la ciudad ya no mira hacia dentro, sino hacia fuera. La ciudad neoliberal es un espacio en el que cualquier intervención debe ser productiva económicamente: valorizar, monetizar, privatizar. Así, no puede existir sin crecer, lo que no quiere decir ganar población, sino valor en el mercado. Movimiento. De hecho, la búsqueda de nuevas oportunidades de negocio a través de la vivienda o el turismo suele provocar la expulsión de los habitantes. No es un lugar para residir, sino para estar de paso. Es un espacio para consumir.”

Jorge Dioni López

Barcelona is being destroyed

October 2, 2019

https://stay-grounded.org/barcelona-a-city-exploited-by-tourism

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Elogio del caminar

September 15, 2017

“Caminar nos introduce en las sensaciones del mundo, del cual nos proporciona una experiencia plena sin que perdamos por un instante la iniciativa. Y no se centra únicamente en la mirada, a diferencia de los viajes en tren o en coche, que potencian la pasividad del cuerpo y el alejamiento del mundo. Se camina porque sí, por el placer de degustar el tiempo, de dar un rodeo existencial para reencontrarse mejor al final del camino, de descubrir lugares y rostros desconocidos, de extender corporalmente el conocimiento de un mundo inagotable de sentidos y sensorialidades, o simplemente porque el camino está allí. Caminar es un método tranquilo de reencantamiento del tiempo y el espacio. Es un despojamiento provisional ocasionado por el contacto con un filón interior que se debe solo al estremecimiento del instante; implica un cierto estado de ánimo, una bienaventurada humildad ante el mundo, una indiferencia hacia la tecnología y los modernos medios de desplazamiento o, al menos, un sentido de la relatividad de todas las cosas; anima un interés por lo elemental, un goce sin prisa del tiempo.

El paseo es una forma menor -y sin embargo esencial- del caminar. Rito personal, practicado sin cesar, ya sea de manera regular o al azar de las circunstancias, en soledad o en compañía. El paseo es una invitación tranquila a la relajación y a la palabra, al vagabundeo sin objetivo preciso, a retomar el aliento, a recordar un mundo tal como se percibe a la altura del hombre.”  (David Le Breton)

Un personatge marcadament barceloní

September 12, 2017

«Jo crec que el carterista és un personatge marcadament barceloní. És clar que hi ha carteristes a París i a Madrid i a València i a Nova York, però són, al meu entendre, una altra mena de carteristes, menys hàbils, menys correctes, menys fins, menys especialitzats que els de casa nostra. Suposo que el lector no creurà pas que el meu orgull de català em faci exagerar la nota patriòtica fins a vantar-me d’haver nascut al país dels millors carteristes del món. No. Però tinc un especial interès a remarcar que el carterista barceloní ha contribuït, en certa manera, a donar un relleu internacional a la nostra ciutat. Imagineu-vos un monsieur Dupont que ha vingut a visitar l’Exposició i que se n’ha tornat a París sense haver tingut l’emoció de quedar-se sense cartera o sense haver experimentat la sorpresa d’haver-se trobat amb un parell de duros “sevillanos”. Què passarà? Passarà que monsieur Dupont tindrà un vague record de Barcelona i que al cap d’un temps s’anirà oblidant de la nostra ciutat massa cosmopolita, massa moderna, massa europea. En canvi, l’incident d’una sorpresa a base de duros “sevillanos” i l’aventura de quedar-se misteriosament sense rellotge i sense cartera és d’aquelles que no s’obliden fàcilment…
—Barcelona? —dirà—. Ah… una gran ciutat… Quan jo vaig anar-hi varen prendre’m la cartera… Quina mà tenen els carteristes barcelonins… Són uns asos, uns veritables asos!… No sentiu res, no us adoneu de res… i tanmateix a l’hora de pagar la nota us trobeu sense cartera… Aneu-hi, aneu-hi!». (Domènec de Bellmunt, 1930)

Sobre el nuevo DHUB

April 6, 2015

“La puesta en marcha del Museo del Diseño de Barcelona, también calificado como Hub del Diseño, ha constituido un acontecimiento urbano de primer orden.

Un edificio emblemático en un lugar que también lo es, y de nombre rimbombante: la plaza de las Glorias Catalanas. Un museo que pretende ser un hito en la actividad museística de Barcelona. Baste decir que se han reunido en él los contenidos de cuatro colecciones que hasta ese momento se exponían de forma independiente, como el Museo Textil (y la Colección Rocamora), el Museo de la Cerámica, el Museo de Artes Decorativas y el Museo de Artes Gráficas.

La visita a ese complejo produce desazón, por muchos motivos. Ante todo por el diseño interno, del que se puede decir que es poco amable. Los que conocemos el centro comercial de las Arenas ya nos hemos acostumbrado a subir escaleras mecánicas diseñadas para dar emoción a los visitantes, con profundos vacíos a un lado y otro. Lo que aumenta la turbación y prepara a los visitantes para comprar en los pisos donde uno puede andar llano.

La escalera del Hub proporciona igualmente emoción a los visitantes. Una persona que subía por las escaleras y que daba resoplidos de miedo, cuando se repuso exclamó, tal vez por el recuerdo de las Arenas: «¡al menos será fácil reconvertir el edificio en un centro comercial!».

Sin duda, las escaleras preparan para visitar luego unas salas de exposición que a veces son algo oscuras; seguramente para proteger las colecciones, pero tal vez demasiado oscuras, y sin haber estudiado otras alternativas de iluminación. Los ámbitos de exposición están mal distribuidos, y son de visita molesta, y las colecciones parecen amontonadas.

No hay que negar que la idea de ese museo del diseño es buena, y puede producir orgullo a los barceloneses, que podrán pensar: hay que ver cuántas cosas bellas hemos sido capaces de diseñar.

Es verdad que los más cultos echan en falta algunos aspectos, como el diseño gráfico modernista y todo el del primer tercio del siglo XX, y otros que no podemos ahora señalar.

Sobre todo, lo que más se lamenta es que para realizar este Hub se hayan tenido que desmantelar varios museos que tenían una gran unidad en sí mismos, y donde las colecciones exhibidas adquirían mayor relieve y eran más comprensibles. Esos museos pequeños, situados en diferentes lugares de la ciudad, permitían exhibir las colecciones con mucha más vistosidad y calidad, a la vez que dotaban a diferentes espacios urbanos de elementos culturales de calidad. También se puede criticar la decisión del Foment de les Arts i del Disseny (creado como Foment de les Arts Decoratives, y cuyo cambio de nombre seguramente tiene que ver con la idea de creación de este edificio) de abandonar su sede del Convent dels Àngels, en el Raval, para trasladarse a este museo en la plaza de las Glorias.

Ahora las colecciones parecen empequeñecidas y apretadas, en espacios demasiado reducidos. Y si es cierto que se han reunido en este museo un total de 70.000 objetos, es evidente que una parte de ellos han de quedar almacenados. Al parecer, solo pueden exhibirse unos 2.000.

El edificio, conocido popularmente como la grapadora, no constituye un buen ejemplo arquitectónico para crear el espacio cívico de una plaza como las Glorias, convertida toda ella en un caos urbanístico. Es cierto que la bajada hacia la calle Badajoz está bien resuelta de forma escalonada, aunque quizás se podría haber aprovechado más intensivamente el espacio. No faltan, desde luego, los estanques y una especie de canales (tal vez un monumento al Rec Comtal), llenos de agua y ahora vacíos, seguramente por razones ambientales, concretamente el peligro de los mosquitos y el riesgo del dengue. El voladizo que da a la plaza de las Glorias fue diseñado pensando en la estructura del espacio en el momento de su creación, pero es poco adecuado como fachada para una plaza.

Con ocasión de la inauguración, una autoridad municipal declaró que el museo contribuirá a consolidar el polo cultural de las Glorias, constituido hasta ahora por el Auditorio, el Teatro Nacional y los Encants (!!!). Seguramente la cercanía de este último espacio «cultural» es un peligro para las colecciones que se almacenan en el Museu del Disseny.

Pero la sorpresa llega cuando se baja a la cafetería. Tantos siglos de diseño para crear un espacio público en el que el mostrador y las mesas estan construidas con maderas viejas de palets reciclados. Sin citar que los asientos son poco cómodos y que el ambiente es escasamente agradable, como todo el edificio. Tantos siglos de diseño para llegar a esto, nos muestra que vamos como los cangrejos, para atrás.”

Este es un artículo de Horacio Capel (geógrafo) titulado «El museo del diseño, para atrás como los cangrejos» y publicado en Carrer, nº 135, www.favb.cat

Como muestra Barcelona

April 22, 2014

«En este país nuestro tan civilizado, del que tomaré como muestra Barcelona, esta ciudad nuestra tan moderna, tan arquitectónicamente fotografiada, tan diseñadoramente difundida en todo el mundo, tan bendecida por el Papa en sus viajes gaudinianos, ocurren fenómenos de extorsión propios de épocas casi medievales en las que imperaban la crueldad y la explotación más salvajes. En esta ciudad cuyos representantes institucionales y culturales se llenan la boca, y las urnas, hablando de multiculturalidad, de mezcla de etnias, de convivencia de culturas y religiones distintas, hay ciudadanos que presumen de no bajar jamás más allá de la plaza de Cataluña, es decir, el centro, y no pisar Las Ramblas, ni Ciutat Vella ni el Raval (parte vieja), e incluso hay taxistas que arrugan el morro cuando se les pide que te dejen en esa zona (a decir verdad, ahora, con la crisis, se conforman con dirigir al cliente a donde sea). “No es por racismo, que conste; pero la gentuza que vive allí no va en taxi y, cuando la deje a usted, ¿quién me coge? Vaya usted alerta con el bolso. Ya veo que no lleva joyas, menos mal.” ¿Le digo la verdad, que las tres veces en que he sido objeto de atraco, el susto me lo he llevado en la parte alta de Barcelona, donde para el taxista debe de ser zona de ricos? Se lo digo, pero añado: “Supongo que es normal que, en la parte alta, con avenidas y calles por las que apenas pasa un alma, se atraque más que por aquí abajo, donde no cabe un alma.” “¿Almas aquí, señora? ¡Serán almas por bautizar! ¿No ve que sólo hay moros, negros y sudamericanos? Un cliente asiduo, que tiene pisos de propiedad por El Raval, me ha contado que si fueran cristianos no podrían vivir como viven.” Me mira por el espejo retrovisor. “¿Es usted rica?” Ojalá. “No tiene mucha pinta, con perdón, pero como me ha pillado en la Diagonal. Creí que era usted como el cliente del que le hablo, una persona pudiente con pisos alquilados, y que va usted a cobrar el alquiler… Él no va, por supuesto, es un alto ejecutivo.” ¿Inmobiliaria? “No, qué va. Él gana la pasta con la industria farmacéutica, que no falla, oiga, enfermos los hay siempre, a patadas. Gana pasta gansa […] e invierte en pisos. Medio Raval es suyo; eso sí, él no pone los pies en esas calles de mierda y pieles oscuras. Es un señor. Dos clientes más como él, y me jubilaría en poco tiempo. Un gran inversor.”

No sé qué entenderá el taxista por “gran inversor”. Sí sé de las inversiones llevadas a cabo por ciudadanos económicamente pudientes en El Raval y Ciutat Vella aprovechándose del problema de la vivienda en estas zonas. […] Esa gente compra […] pisitos y los alquila, claro. Pero no los alquila al uso tradicional. Generalmente, los alquilan a algún inmigrante con papeles, en situación legal, que se encarga de llenarles la casa […] con inmigrantes sin papeles. […] Con decenas de personas. Con una familia por habitación. Familias ilegales que no pueden protestar ni por las condiciones en las que viven, ni por los abusivos precios que les cobran. Porque “el señor” o “la señora” que “no baja más allá de la plaza de Cataluña” saca, por lo menos, cuatro o cinco mil euros al mes (de los que hay que restar la pequeña comisión que le entrega al inmigrante con papeles que hace de tapadera y figura como inquilino oficial de la vivienda) y en dinerillo negro. […]

El negocio da pie a situaciones de juzgado de guardia. Un profesor de instituto, un alma de Dios de las que ya van quedando pocas, me refería hace poco un hecho que le había impactado de veras hasta el extremo de acudir a varias asociaciones de carácter social y humanitario para intentar denunciarlo o, al menos, desahogarse. Profesor de un instituto cercano a Ciutat Vella, […] por su cuenta y riesgo, y a horas no docentes, ha organizado una pequeña biblioteca para sus alumnos, a quienes lleva al cine, al teatro, a los museos, a charlas, etc. Entre el grupo de alumnos que, voluntariamente, solían participar de estas actividades extraacadémicas, el profesor sentía especial interés por un chiquillo de doce años, de familia sudamericana, dotado de una inteligencia descollante y de una voluntad de aprendizaje inquebrantables. Al advertir que el chico llevaba dos semanas sin asistir a clase, y enterado de que estaba enfermo, el profesor decidió hacerle una visita y llevarle un par de libros para que se distrajera. Cuál no sería su sorpresa cuando, al llegar a la Rambla del Raval, […] divisó a lo lejos la figura de su alumno. El alma se le cayó a los pies: ¿otro engaño? […] Pero, al acercarse al chico, la sorpresa no se trocó en decepción sino en escándalo: el chico ardía debido a la fiebre. ¿Qué hacía, a media tarde, por la calle, pálido, ojeroso, sin apenas poder sostenerse en pie? “Sólo tenemos derecho a ocupar la habitación por la mañana; por la tarde la ocupa otra familia. Estoy haciendo tiempo a que me toque el turno”, explicó el muchacho.»

(Ana María Moix, Manifiesto personal, Ediciones B, 2011, págs. 200-207)

Lo mejor de Barcelona

December 19, 2013

Ahora que, «gracias» a la crisis, Barcelona se está convirtiendo en una ciudad cada vez más solidaria y con más iniciativas de economía alternativa, me permito salirme del guion por una vez para invitaros a echar un ojo a las páginas web de unas cuantas empresas y ONG que trabajan por la justicia social:

—Consumo de proximidad: Coopmercat + 2147 mans + Xarxa de Consum
—Canguros y servicio doméstico: Anem per Feina
—Muebles con valor añadido: L’Estoc + El Mercat Social
—Compartir casa con una persona mayor: Fundació Roure
—Gestión de residuos: Femarec
—Recogida de chatarra y ropa vieja: Alencop + Engrunes
—Huevos, vinos, mermeladas, quesos y yogures: La Klosca + L’OliveraIm-perfectFormatges MuntanyolaLa Fageda
—La vuelta al mundo en 80 cocinas: Impulsem + Mescladís
—Tejidos solidarios: Top MantaDona Kolors + Surt
—Alojamiento (Albergue Inout) y menú solidario (Menja Futur) + catering ecológico (Fundació Futur)
—Donar material de oficina: Guanyem-hi tots + Banc de Recursos
—Intercambiar conocimientos o buscar dónde hacer de voluntari@: guía de XIC + Hacesfalta.org.

xala

La Tamarita

August 8, 2011

«Volviendo a la parte alta de la ciudad, éste es uno de esos parques que antes fue el jardín de una casa. De pequeña, mi amiga I.B. jugaba en este jardín. Ahora es el mejor refugio para pasear en Sant Gervasi. He vuelto a examinarlo después del cierre para restaurarlo (en los últimos temporales cayó algún árbol) y me ha aliviado ver que se conserva perfectamente.

Tiene ejemplares exuberantes, de esos árboles que parecen bailar. Tengo uno favorito, de especie no identificada, con un tronco precioso, con una textura que parece dibujada. Como diría Jean Giono, es imposible que tanta belleza no sea consciente. “Lo más extraordinario es que pueda ser tan hermoso y al mismo tiempo tan sencillo. Está fuera de duda que ese árbol se conoce y se juzga. ¿Cómo tanta justicia podría ser inconsciente? Pues basta un escalofrío de cierzo, un mal uso de la luz del atardecer, un voladizo en la inclinación de las hojas para que la belleza, desmoronada, deje de ser sorprendente.”

Al jardín de La Tamarita no le falta su fuente romántica. Aunque el borde ya no tiene los pedruscos de la época, por lo menos la han mantenido, con su aire de gruta y de estalactitas y estalagmitas. El tronco de la gran palmera es asombroso y su pie parece confirmar los experimentos de volumen de Gaudí. Tampoco podía faltar su estatua mitológica no identificada. Este jardín permite imaginar lo que fue la ciudad y lo que sería aún si no se hubieran empeñado en derribarlo todo y seguir construyendo ad infinitum. Por eso, venir a pasear por aquí produce un leve efecto restaurador en el espíritu. Aquí puedo concentrarme en mis pensamientos y sentirme protegida por los árboles y los vestigios de civilización.»

Isabel Núñez, Mis postales de Barcelona, Triangle Postals, 2012

 

11 de mayo, Sant Ponç

May 1, 2010

Fira-de-Sant-Ponç

Cada 11 de mayo, festividad de Sant Ponç (San Poncio), patrón de los herbolarios y los apicultores, se celebran en muchas poblaciones catalanas ferias que venden hierbas medicinales y aromáticas, miel, mermeladas, frutas confitadas, caramelos, requesón, quesos artesanos, etc. En Barcelona, el lugar escogido desde hace dos siglos es la calle del Hospital.

En el pasado en la capilla del Hospital de la Santa Creu se veneraba una imagen de Sant Ponç, abogado contra las chinches y otros molestos animalejos, y era costumbre acudir a la feria a comprar una hierba bendecida que, puesta bajo la cama, se decía que protegía durante un año contra parásitos indeseables. Hoy esta tradición ha perdido su sentido, pero la feria sigue tan concurrida como siempre. Si decides visitarla, no pierdas la oportunidad de darte un paseo por los edificios del Hospital General de la Santa Creu, que durante más de 500 años fue la principal institución hospitalaria de la ciudad.

Fructuós Canonge

April 17, 2010

Por la historia de Barcelona han pasado muchos personajes singulares, de esos cuya vida es un cúmulo de anécdotas y hechos sorprendentes. Uno de ellos es Fructuós Canonge i Francesch (1824-1890), alias el Gran Canonge o el Merlín español. Fructuós nació en Montbrió del Camp, de donde se marchó a los siete años huyendo de la miseria. Instalado en Barcelona, se dedicó a diversas ocupaciones antes de montar en la plaça Reial un puesto de limpiabotas cuyo rótulo todavía hoy se conserva.

Después de cumplir condena como presidiario en Cuba por saltarse un toque de queda, regresó a Barcelona, donde poco a poco se fue haciendo famoso por su sentido del humor, sus excentricidades (se comía el betún con pan para demostrar que era de excelente calidad) y sus trucos de magia (sacaba cigarros de detrás de la oreja de cualquier transeúnte y chafaba huevos en los mercados para sacar de dentro, ¡oh, milagro!, una moneda de oro).

Tras debutar profesionalmente en 1858 en el teatro de los Camps Elisis del paseo de Gracia, se convirtió en uno de los magos más famosos de su tiempo y recorrió Europa y América de actuación en actuación, cosechando aplausos y elogios. Se le abrieron las puertas de los mejores teatros y hasta de los palacios, y llegó a actuar ante Isabel II, Amadeo de Saboya y Alfonso XII. Estos reyes le cargaron de títulos (como la orden de Carlos III) y de medallas (entre ellas, la Gran Cruz de Isabel la Católica) que lucía orgulloso tantas veces como podía.

Para saber más sobre Fructuós Canonge, no te pierdas la web que un descendiente suyo ha creado (clic). Ah, y si puedes, no dejes de pararte a observar su retrato pintado en el pas de l’Ensenyança y la placa de su puesto en la plaça Reial (“Limpia Botas Canonge”).


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