Alarma por Ca l’Erasme

mayo 4, 2016

http://www.elperiodico.com/es/noticias/barcelona/erasme-gonima-compra-grupo-inversor-5102557

http://www.elpunt.cat

BARCELONEANDO DE NATALIA  INTERIOR DE LA CASA ERASME DE GONIMA EN EL RAVAL

La reina del Paralelo

febrero 15, 2016

Qué lejos quedan aquellos tiempos, allá por las primeras décadas del siglo xx, en que el Paralelo era la gran arteria del ocio nocturno de las clases populares de Barcelona, un animado universo de tabernas, teatros, cafés cantantes y music-halls que trataban de recrear la bohemia nocturna de París y que convivían con un submundo poblado por marineros, anarquistas, prostitutas, travestís, chulos, chaperos, cocainómanos, carteristas, pordioseros y buscavidas de todo pelaje.

De aquella época en que en el Montmartre barcelonés las músicas más alegres convivían con la más sórdida de las miserias quedan unos pocos vestigios, como los teatros Arnau, Apolo y El Molino (versión local del Moulin Rouge parisiense), y una estatua de la cupletista Raquel Meller junto al Arnau que la vio triunfar. La Meller fue la reina del cuplé romántico y sentimental desde su debut en 1911, y merece la pena pararse a observarla convertida en efigie de bronce mientras canta La violetera que la hizo célebre.

Pocos años antes, otra reina del Paralelo había hecho furor entre el público masculino, solteros, casados y viudos, gracias a la pulga que implacablemente, noche tras noche, se cebaba en sus blancas carnes: «Tengo una pulga dentro de la camisa / que salta y corre y loca se desliza; / por eso quiero poderla encontrar / y, si la cojo, la tengo que matar»: Consuelo Portela, la Bella Chelito, que se presentó en 1903, siendo una adolescente, en el teatro Onofri.

Este animalejo tan inoportuno había atacado a otras vedettes antes que a la Chelito, pero ella gastaba más arte que nadie a la hora de perseguirla. «Míreme bien, caballero, ¿la ve, usted?», preguntaba candorosamente, con su cara de niñita buena, mientras se bajaba el deshabillé para mostrar, visto y no visto, un pecho. El caballero enloquecía sin remedio, y con él todos los del teatro, que estallaban en aplausos y aullidos de «¡El otro, el otro!».

Tales admiradores solían aguardarla en la calle, tras la función, para regalarle flores y perfumes, entregarle cartas de amor y hasta pedirla en matrimonio. Su madre, doña Antonia, una mujer de armas tomar que no la dejaba ni a sol ni a sombra, no solía tener problemas para espantarle a los moscones, si bien es cierto que en más de una ocasión el ímpetu de semejantes jaurías obligó a la Guardia Civil a desenvainar los sables.

Para desgracia de sus admiradores de toda España y de Cuba, donde había nacido por azar cuando la isla era aún una colonia, la Chelito decidió retirarse en 1928. Con la fortuna ahorrada «con el sudor de mi cuerpo y la sabia administración de mi madre», como declaró en una entrevista, compró el teatro Chantecler de la plaza del Carmen de Madrid, el mismo que con el correr del tiempo se llamaría teatro Muñoz Seca. Se convirtió en empresaria teatral, renegó de las variedades, se hizo de misa diaria y se dedicó a su familia. Atrás quedaban los tiempos en que cierta prensa había atacado su pretendida indecencia y la había comparado con el diablo.

Pero ya se sabe que a rey muerto, otro en su puesto. Tan pronto como la Chelito desapareció de escena le salieron imitadoras en esto del cuplé golfo, erótico o sicalíptico (del griego sykon, ‘vulva’, y aleiptikós, ‘refregamiento’, ni más ni menos). Algunas, en ocasiones antiguas prostitutas que habían tomado clases de canto para cambiar la calle por el escenario, estaban dispuestas a despojarse de lo que hiciera falta con tal de echarle mano a la pulguita.

Recuerdo haber visto en la televisión local de Barcelona un reportaje sobre la vida nocturna de los años de la República. Un ancianito explicaba que, siendo un niño, se había colado en un teatro para contemplar el espectáculo por un agujero. Una de las artistas, quitándose estorbo tras estorbo en pos del bichito, se había quedado en cueros vivos. No le hizo falta jurar que aquello pasó como lo contaba. Pocas veces en mi vida le he visto brillar tan intensamente los ojos a nadie como a aquel buen señor.

(Del libro Mujeres de Barcelona, editorial Incorpore, http://www.facebook.com/ed.incorpore)

chelito

Un alma rebelde y libre

noviembre 24, 2015

badia-lolaanglada

A principios del siglo XX, cuando con 17 años Lola Anglada acudía a clases de dibujo al natural en la Escuela de la Llotja de Barcelona, las chicas de familia burguesa como la suya no salían nunca solas a la calle. Su padre, don Gabriel, que la acompañaba de casa a la escuela y de la escuela a casa, trataba de que olvidase aquella manía suya de dibujar y pintar. Ella, en cambio, tal como explica en sus memorias, estaba decidida de veras a seguir su vocación. Para entonces Lola era ya una dibujante reconocida. En 1905 había publicado su primera ilustración en la revista satírica Cu-Cut!, de la mano de su maestro, el pintor Joan Llaverias. Desde 1909 colaboraba regularmente en el semanario infantil En Patufet.

En 1918 las esperanzas de su familia de que su afición por el arte fuera un pasatiempo pasajero se desvanecieron definitivamente. Aquel año se trasladó a París, donde pronto encontró trabajo en la editorial Hachette. El día que el señor Louis Hachette vio sus obras por primera vez, se quedó tan impresionado que quiso comprobar que no se trataba de un engaño haciéndola dibujar delante de él. Durante las décadas de 1920 y 1930, viviendo a caballo entre Barcelona y París, ilustró cuentos infantiles y libros de texto de las editoriales Hachette, Lafitte, Nathan y Roudanez.

En aquel París que le pareció tan luminoso y alegre, Lola pudo expresar su arte sin cortapisas y se codeó con los artistas bohemios del momento. Fue también allí donde entabló amistad con un exiliado ilustre, el político catalanista Francesc Macià, con quien compartía el deseo de ver caer la monarquía para instaurar una república catalana. En 1930 lideró la campaña por la liberación de los implicados en el complot del Garraf, que en 1925 habían intentado volar un túnel al paso del tren en que viajaba Alfonso XIII, y se ganó el sobrenombre de «marona dels presos». Entre 1931 y 1934 ilustró el semanario independentista Nosaltres sols!

Los mayores éxitos de su incansable actividad profesional los obtuvo narrando e ilustrando cuatro relatos fantásticos: En Peret (1928), Margarida (1928), Monsenyor Llargandaix (1929) y Narcís (1930). En los años treinta no había un niño en Cataluña que no hubiera leído alguno de estos cuentos. En Margarida manifestó su espíritu feminista al retratar a una jovencita de alma rebelde y libre, su alter ego literario.

Al inicio de la Guerra Civil, por encargo del Comisariado de Propaganda de la Generalitat, escribió e ilustró el cuento El més petit de tots (1937), protagonizado por la mascota de la causa republicana, un niño de pelo rizado, tocado con el gorro frigio y enfundado en un mono de miliciano, que alzaba el puño izquierdo y portaba una bandera catalana. Armada de cuaderno y lápiz, se dedicó también a recorrer las calles de Barcelona para plasmar a los combatientes antifascistas: milicianos y milicianas anarquistas, brigadistas alemanes de la columna Thaelmann, rusos enviados por Stalin…

Lola quedó condenada al ostracismo por «roja, separatista y peligrosa» cuando «los otros», a los que igualmente dibujó, ocuparon Barcelona en enero de 1939. Llegó a recibir amenazas de muerte, pero no se arredró. «Prefiero la muerte antes que claudicar», dejó escrito. Asfixiada por un ambiente de «días siempre idénticos, con procesiones, milagros, sermones, santificaciones, corridas, tangos y españoladas», se encerró en su exilio interior. Logró montar una prensa litográfica en un piso de la calle Enric Granados y vender estampas entre sus amistades. También publicó algunos libros sobre el pasado de Barcelona, en colaboración con el historiador Francesc Curet: Barcelona vuitcentista (1948), La Barcelona dels nostres avis (1948) y Visions barcelonines (1952-1958). No obstante, su situación económica precaria la obligó a vender a la Diputación de Barcelona su casa museo de Tiana y su colección de más de cuatrocientas muñecas antiguas, muchas compradas en los rastros de París, que hoy se exhiben en el Museu Romàntic de Sitges.

Tras la desaparición de Franco, Lola Anglada recibió el reconocimiento que merecía. Entre otros premios, se le otorgaron la Medalla del Foment de les Arts Decoratives (1980) y la Creu de Sant Jordi de la Generalitat de Catalunya (1982). Murió en 1984, en Tiana, a los 92 años. «Enamorada de la libertad», siempre independiente, no se casó ni dejó hijos. Su legado fue un océano de dibujos de una gran calidad técnica y de un estilo que muestra en cada trazo la sensibilidad fuera de lo común que poseyó.

 

The revolt against tourism

julio 20, 2015

zzzhttp://www.nytimes.com/2015/07/19/opinion/sunday/the-revolt-against-tourism.html?emc=edit_ee_20150718&nl=todaysheadlines&nlid=58216312

http://www.lavanguardia.com/lacontra/20120813/54336977314/la-contra-harold-goodwin.html

 

Las voces de la Barceloneta

junio 17, 2015

«A los vecinos hay que hacerlos desaparecer como sea.»

«Un model de barri que ens expulsa, als veïns.»

«Els canvis són tan ràpids que no tinc temps de digerir-los.»

Si quieres ponerles rostro, no te pierdas este interesante documental:

http://blogs.ccma.cat/senseficcio.php?itemid=55886&catid=1270

segunda

Sobre el nuevo DHUB

abril 6, 2015

“La puesta en marcha del Museo del Diseño de Barcelona, también calificado como Hub del Diseño, ha constituido un acontecimiento urbano de primer orden.

Un edificio emblemático en un lugar que también lo es, y de nombre rimbombante: la plaza de las Glorias Catalanas. Un museo que pretende ser un hito en la actividad museística de Barcelona. Baste decir que se han reunido en él los contenidos de cuatro colecciones que hasta ese momento se exponían de forma independiente, como el Museo Textil (y la Colección Rocamora), el Museo de la Cerámica, el Museo de Artes Decorativas y el Museo de Artes Gráficas.

La visita a ese complejo produce desazón, por muchos motivos. Ante todo por el diseño interno, del que se puede decir que es poco amable. Los que conocemos el centro comercial de las Arenas ya nos hemos acostumbrado a subir escaleras mecánicas diseñadas para dar emoción a los visitantes, con profundos vacíos a un lado y otro. Lo que aumenta la turbación y prepara a los visitantes para comprar en los pisos donde uno puede andar llano.

La escalera del Hub proporciona igualmente emoción a los visitantes. Una persona que subía por las escaleras y que daba resoplidos de miedo, cuando se repuso exclamó, tal vez por el recuerdo de las Arenas: «¡al menos será fácil reconvertir el edificio en un centro comercial!».

Sin duda, las escaleras preparan para visitar luego unas salas de exposición que a veces son algo oscuras; seguramente para proteger las colecciones, pero tal vez demasiado oscuras, y sin haber estudiado otras alternativas de iluminación. Los ámbitos de exposición están mal distribuidos, y son de visita molesta, y las colecciones parecen amontonadas.

No hay que negar que la idea de ese museo del diseño es buena, y puede producir orgullo a los barceloneses, que podrán pensar: hay que ver cuántas cosas bellas hemos sido capaces de diseñar.

Es verdad que los más cultos echan en falta algunos aspectos, como el diseño gráfico modernista y todo el del primer tercio del siglo XX, y otros que no podemos ahora señalar.

Sobre todo, lo que más se lamenta es que para realizar este Hub se hayan tenido que desmantelar varios museos que tenían una gran unidad en sí mismos, y donde las colecciones exhibidas adquirían mayor relieve y eran más comprensibles. Esos museos pequeños, situados en diferentes lugares de la ciudad, permitían exhibir las colecciones con mucha más vistosidad y calidad, a la vez que dotaban a diferentes espacios urbanos de elementos culturales de calidad. También se puede criticar la decisión del Foment de les Arts i del Disseny (creado como Foment de les Arts Decoratives, y cuyo cambio de nombre seguramente tiene que ver con la idea de creación de este edificio) de abandonar su sede del Convent dels Àngels, en el Raval, para trasladarse a este museo en la plaza de las Glorias.

Ahora las colecciones parecen empequeñecidas y apretadas, en espacios demasiado reducidos. Y si es cierto que se han reunido en este museo un total de 70.000 objetos, es evidente que una parte de ellos han de quedar almacenados. Al parecer, solo pueden exhibirse unos 2.000.

El edificio, conocido popularmente como la grapadora, no constituye un buen ejemplo arquitectónico para crear el espacio cívico de una plaza como las Glorias, convertida toda ella en un caos urbanístico. Es cierto que la bajada hacia la calle Badajoz está bien resuelta de forma escalonada, aunque quizás se podría haber aprovechado más intensivamente el espacio. No faltan, desde luego, los estanques y una especie de canales (tal vez un monumento al Rec Comtal), llenos de agua y ahora vacíos, seguramente por razones ambientales, concretamente el peligro de los mosquitos y el riesgo del dengue. El voladizo que da a la plaza de las Glorias fue diseñado pensando en la estructura del espacio en el momento de su creación, pero es poco adecuado como fachada para una plaza.

Con ocasión de la inauguración, una autoridad municipal declaró que el museo contribuirá a consolidar el polo cultural de las Glorias, constituido hasta ahora por el Auditorio, el Teatro Nacional y los Encants (!!!). Seguramente la cercanía de este último espacio «cultural» es un peligro para las colecciones que se almacenan en el Museu del Disseny.

Pero la sorpresa llega cuando se baja a la cafetería. Tantos siglos de diseño para crear un espacio público en el que el mostrador y las mesas estan construidas con maderas viejas de palets reciclados. Sin citar que los asientos son poco cómodos y que el ambiente es escasamente agradable, como todo el edificio. Tantos siglos de diseño para llegar a esto, nos muestra que vamos como los cangrejos, para atrás.”

Este es un artículo de Horacio Capel (geógrafo) titulado «El museo del diseño, para atrás como los cangrejos» y publicado en Carrer, nº 135, www.favb.cat

Recursos para recién aterrizad@s en Bcn

marzo 28, 2015

El canal de la cultura del Ayuntamiento:

http://www.bcn.cat/canalcultura

 

Para aprender catalán (cursos 100% subvencionados):

http://www.cpnl.org

 

Préstamo de libros, revistas, CD y DVD:

http://www.diba.es/biblioteques

 

Los conciertos de cada día:

http://www.butxaca.com

 

Eventos culturales gratis:

http://www.facebook.com/groups/1450151438587982

 

Intercambios:

http://www.bcn.es/barcelonainclusiva/docs/cat/guia_xarxes_intercanvi.pdf

 

Cursos de cocina, yoga, informática, fotografía…:

http://www.bcn.cat/centrescivics

 

Para hacer de voluntari@:

http://www.hacesfalta.org

 

Free tours como los de otras capitales:

http://www.lavanguardia.com/vida/20130902/54380854086/free-tours-llegan-barcelona.html

 

Museos casi desconocidos:

http://www.elperiodico.com/es/noticias/barcelona/museos-casi-desconocidos-1425892

Por la igualdad

febrero 18, 2015

«Las mujeres seguimos estando casi ausentes [del lenguaje, de la mayoría de cuentos infantiles, de los libros de texto que se usan a cualquier edad escolar], a pesar de que hace ya 30 años que se están realizando estudios que lo confirman. […]

Tal vez el dato más curioso es que pasan las generaciones de niñas y niños por las aulas, leen los textos, y nadie ve nada extraño en ello: la “normalidad” es la ausencia de las mujeres, no su presencia. Ni que decir tiene que todo ello constituye un bucle perverso, en el que las niñas no encuentran referentes de mujeres en la vida pública, y todo las va conduciendo a que imaginen su propia vida en la invisibilidad y el ámbito privado. Incluso si tienen el proyecto de estudiar, llegar a tener una profesión y trabajar toda su vida fuera de casa: nada las prepara para pensar que alcanzarán algún tipo de notoriedad, puesto que de las mujeres notables bien poco hay escrito». (Marina Subirats, Forjar un hombre, moldear una mujer, Editorial Aresta, Barcelona, 2013)

Una barcelonesa notable merece ser recordada, con la excusa del texto de Marina Subirats, en este blog: Francesca Bonnemaison (1872-1949). Esta pionera en la lucha por la igualdad de los géneros era hija de un próspero comerciante barcelonés, era católica y militaba en el catalanismo conservador. No obstante, tenía claro que las mujeres de la clase obrera tenían el mismo derecho que las más acomodadas a acceder a la cultura y, a través del conocimiento, a un trabajo cualificado, en definitiva, a una existencia autónoma.

En 1909 creó la Biblioteca Popular per a la Dona, que prestaba libros a las mujeres sin medios con la intención de promover su ilustración. Tanto éxito tuvo su iniciativa que pronto la biblioteca se convirtió en un instituto junto a la Via Laietana que impartía a las mujeres clases subvencionadas de gramática, idiomas, cálculo mercantil, comercio, taquigrafía, fotografía, cocina, labores, danza, natación…

Al estallar la guerra civil, la institución fundada por Francesca ya tenía más de seis mil alumnas y varias sedes repartidas por toda Cataluña. En 1939 la sección femenina de la Falange se llevó por delante aquel proyecto emancipador, pero la semilla quedó plantada. Para ver el árbol que brotó de ella, no te pierdas una visita a la biblioteca pública Francesca Bonnemaison (calle Sant Pere Més Baix, 7). Comparte edificio con la Escola de la Dona, que ofrece cursos de moda, arte, cocina, lenguas, humanidades y nuevas tecnologías.

bonnem

R.I.P.

octubre 30, 2014

Los almacenes El Indio (c/ Carme, 24) abrieron sus puertas en 1870, cuando Barcelona llegaba hasta la plaza de Catalunya y el Raval era un barrio industrial donde los obreros «convivían» con la burguesía. Su nombre evoca el origen exótico de sus productos, una garantía de calidad que se esperaba que atrajese a la clientela.

La decoración, modernista, data de los años veinte y no faltan en ella las cabezas de indios de las praderas, que entonces, como ahora, hacían soñar a muchas personas con aventuras en tierras indómitas por explorar.

La entrada, señorial, propia casi de un teatro de la ópera, nos habla de la categoría del establecimiento. Un amplio vestíbulo con grandes escaparates, que retira a un segundo plano la escalera de acceso a los pisos de la finca, da la bienvenida al visitante. Los muebles del interior, traídos en su día de Austria, no desmerecen el conjunto.

El Indio alcanzó su momento de máximo esplendor en los años previos a la proclamación de la Segunda República. En aquella época se enorgullecía de importar las mejores telas de París, publicaba un flamante catálogo, tanto de invierno como de primavera-verano, y ofrecía colecciones propias a las grandes señoras que venían a escoger sus vestidos. Hoy la oferta es algo más modesta, básicamente ropa para el hogar, pero el local mantiene su antiguo esplendor.

(De hecho, lo mantenía. Pasa a engrosar la lista de comercios emblemáticos cerrados en los últimos tiempos: la Estamperia del Pi, las camiserías Flotats, Bonet y Pons, la Casa de las Mantas, Joguines Monforte, las librerías Canuda y Catalònia, La Cava de los Faros, la Granja de Gavà, la joya modernista filatelia Monge, la cestería Casa Miranda, la sastrería Deulofeu… ¿Esta es la ciudad que queremos? Esta es la ciudad que nos merecemos.)

http://www.lavanguardia.com/participacion/20141023/54417410817/mapa-comercios-historicos-barcelona-cierre.html

elindio

Morir de éxito

junio 20, 2014

Según la web del proyecto, Bye Bye Barcelona es un documental acerca de una ciudad y su relación con el turismo, acerca de la difícil convivencia entre Barcelona, barceloneses, el turismo y los turistas. Es un documental que expone, de la mano de algunos de sus residentes,  los graves efectos que tiene el turismo masivo en la ciudad condal. Es un documental que pretende servir de contrapunto a la tan repetida idea de que con el turismo ganamos todos. Este es un documental sobre lo que perdemos.

A nadie se le escapa que el turismo es una fuente de ingreso enorme para Barcelona y para algunos de sus ciudadanos, que no tienen reparo en traer a cada vez más y más turistas sin pensar en las graves consecuencias que ello conlleva.  Se han perdido espacios emblemáticos de la ciudad en favor de un turismo masivo, que cada vez desgasta y ocupa más. A espacios perdidos como la Rambla, el Barri Gòtic o el Born, últimamente se le han unido la Barceloneta, Sagrada Familia y el Park Güell.

¿Realmente vale la pena perder todo esto?

http://www.youtube.com/watch?v=kdXcFChRpmI

http://www.youtube.com/watch?v=aOfaByqVohA

http://www.btv.cat/alacarta/connexio-barcelona/37743/

http://www.lavanguardia.com/vangdata/20160223/302378899718/prostitucion-mwc-mobile-world-congress.html