Archive for 24 febrero 2010

Excusas…

febrero 24, 2010

En sus años de crápula, Quim Monzó, ese personaje heterodoxo y genial, recopiló en una libreta las excusas con que las mujeres rechazaban sus “propuestas indecorosas”. He aquí el resultado de aquella búsqueda en la jungla de la noche:

No, primero quiero estar segura de mí misma

No, es que tengo el marido en prisión

No, no quiero equivocarme

No, es que he de madrugar

No, es que he ido a la peluquería

Estas y otras perlas las encontraréis en la exposición gratuita sobre el universo Monzó del Centre d’Arts Santa Mònica (hasta el 11 de abril de 2010). Y para muestra, este botón: clic.

 

Recorrido por el barrio Gótico

febrero 23, 2010

Este recorrido parte de la plaza Nova y nos conduce, tras visitar la Catedral y la plaza de Sant Jaume, hasta la plaza del Rey

La Colonia Faventia Julia Augusta Paterna Barcino fue fundada hacia el año 20 a. de C. sobre una pequeña elevación cercana a la playa, el Mons Taber, en cuyo centro se erigió el foro, el núcleo religioso y administrativo de la ciudad. Como tantas otras ciudades levantadas por los romanos, Barcino estaba amurallada. Dos vías principales, el cardo maximo y el decumanus unían las cuatro puertas de la ciudad con el foro.

En la plaza Nova, junto al Palau Episcopal, encontramos una de estas cuatro puertas, flanqueada por dos de las torres de las murallas. Junto a la torre de la izquierda se aprecia la reconstrucción de un arco de uno de los acueductos que abastecían de agua la ciudad.

Barcino fue una importante plaza fuerte, sobre todo cuando, a raíz del devastador saqueo bárbaro del año 270 d. de C., sus habitantes se apresuraron a reforzar las murallas ampliando su grosor y elevando las 78 torres de defensa hasta 18 metros de altura. La prisa por fortalecerlas hizo que los barceloneses echaran mano de toda clase de materiales “de construcción”, incluyendo estatuas del foro, columnas, lápidas funerarias y otros restos monumentales que han convertido las murallas en un verdadero filón de hallazgos para los arqueólogos.

Si quisiéramos recorrer las calles que hoy siguen el trazado de las antiguas murallas deberíamos seguir la avenida de la Catedral, Tapineria, Sots-tinent Navarro, Correu Vell, Avinyó, Banys Nous y la calle de la Palla. Pero optaremos en esta ocasión por atravesar la puerta en dirección a la calle del Bisbe para adentrarnos en la Barcelona medieval.

Tras ascender por un puente levadizo imaginario, nos encontramos a mano izquierda con Ca l’Ardiaca, un edificio del siglo XVI que ha tenido diversos usos antes de convertirse en Arxiu Històric de la Ciutat. De principios del siglo XX, época en que fue sede del colegio de abogados, conserva un curioso de buzón de Domènech i Montaner cuya tortuga representa la irritante lentitud judicial.

Podemos acceder al patio interior a través de una puerta renacentista decorada con bucráneos (cabezas de buey) y guirnaldas. El patio gótico es uno de esos rincones deliciosos que invita a la meditación mientras se escucha fluir el agua de la fuente.

A continuación, tras visitar la capella de Santa Llúcia (la única parte románica de la Catedral), nos dirigimos a la puerta principal de la Catedral. La Catedral es una verdadera joya del gótico que se comenzó a construir en 1298. Pero, ¡atención!, que no es oro todo lo que reluce. La portada monumental y el cimborrio que aparece sobre nuestras cabezas nada más entrar datan de 1913. Por cierto, se dice que cuando Gaudí contempló la nueva fachada por primera vez decidió que no volvería a pasar nunca más por delante…

Echando cuentas se ve que la catedral tardó más de 600 años en ser concluida. “Sembla l’obra de la seu!”, se suele decir para expresar enfado ante la lentitud ajena. No es difícil imaginar de dónde proviene esta expresión.

La catedral gótica (siglo XV) ocupa el lugar de una iglesia románica (siglo XI) que había sustituido a una mezquita (siglo VIII), que a su vez ocupaba el sitio de la basílica paleocristiana (siglo IV) que había desplazado al templo de Augusto (siglo I a. de C.). Nos encontramos, pues, en lo que durante siglos ha sido el centro espiritual de la ciudad.

La Catedral contiene tal profusión de obras de arte que resulta difícil decidir por dónde comenzar. Conviene no pasar por alto la capella del Santíssim Sacrament, donde se conserva el Cristo de Lepanto (siglo XVI). Según la tradición, durante aquella batalla se obró un gran milagro: el Cristo se movió para esquivar una bala de cañón. Como, por lo visto, con un milagro era suficiente, decidió no volver a su posición original y desde entonces se encuentra inclinado hacia un lado. Quienes no “comulguen” con esta explicación deberán atribuir la postura de la escultura a la voluntad del artista de captar el gesto de dolor de un Cristo agónico…

En el centro de la catedral encontramos una muestra exquisita del arte de la madera: los respaldos y los pináculos de las sillas que ocupaban los canónigos y el obispo en el coro (siglo XIV). Los escudos de los respaldos pertenecen a los miembros de la Orden del Toisón de Oro, reyes y nobles de toda Europa que en 1519 fueron convocados a reunirse en Barcelona por el emperador Carlos V. Las escenas en mármol del martirio de santa Eulalia que cierran el coro son de Bartolomé Ordóñez y Pedro Villar (siglo XVI).

Las capillas laterales y del ábside contienen retablos góticos, renacentistas y barrocos, y son algunos de los pocos de la ciudad que se salvaron de la gran quema de arte religioso que tuvo lugar en julio de 1936, durante la guerra civil española. En la cripta situada bajo el altar mayor se encuentra el sarcófago de alabastro que contiene los restos de santa Eulalia, la antigua patrona de la ciudad. Las esculturas son obra del italiano Lupo di Francesco (siglo XIV).

En caso de experimentar los síntomas del síndrome de Stendhal, resulta de lo más recomendable subir a tomar el aire a la cubierta de la Catedral (tras pagar un “donativo”) o salir al claustro a respirar un poco. Desde la cubierta se puede observar la estatua de santa Elena que corona el cimborrio. La tradición cristiana atribuye a esta santa el mérito de haber hallado la vera cruz. El claustro (siglo XV) es un lugar apacible, o al menos pretende serlo, que invita a sentarse en un poyo de piedra, a contemplar las ocas (por cierto, hay tantas como martirios padeció santa Eulalia) y a deambular mientras se observan los escudos de los gremios medievales.

Tras abandonar el claustro por la puerta que da a la calle del Bisbe y recorrer un breve trecho de la calle de Sant Sever, al girar a la derecha llegamos a uno de los rincones con más encanto de la ciudad: la plaza de Sant Felip Neri. Se trata de una pequeña plaza cuya tranquilidad invita a quedarse. Apoyados en la fuente octogonal, podemos contemplar la iglesia barroca de Sant Felip Neri (1752).

Dice una leyenda urbana que aquí tuvieron lugar algunos fusilamientos durante la guerra civil. No-es-cier-to. Las marcas de las paredes fueron causadas por la metralla de los bombardeos aéreos a que la aviación franquista sometió a Barcelona, y bien se nota que no tienen aspecto de balazos. En esta misma plaza murieron 42 personas (entre ellas, muchos niños) en enero de 1938, durante uno de aquellos funestos bombardeos. La catedral y sus alrededores fueron uno de los objetivos prioritarios de la aviación italiana que operaba desde Mallorca en aquellos años terribles. De hecho, la actual avenida de la Catedral surgió tras la demolición de las casas afectadas por las bombas.

Junto a la iglesia se encuentra la casa del gremi de sabaters (hoy Museu del Calçat Antic), un edificio renacentista que fue trasladado en 1943 piedra a piedra hasta aquí desde su ubicación original, la calle de la Corribia, desaparecida a raíz de los bombardeos de la guerra civil. En la fachada se pueden ver los símbolos de los zapateros y el león de san Marcos, patrón del gremio. A su lado, la casa del gremi de calderers (siglo XVI) también tiene una historia ajetreada. Dejó su plaza del Oli “natal” hacia 1908, cuando se estaba construyendo la Via Laietana, y anduvo por la plaza Lesseps antes de llegar aquí.

Regresamos a la calle del Bisbe, siguiendo de nuevo el cardo maximo romano, y nos dirigimos hacia la plaza de Sant Jaume, que toma su nombre de la iglesia que hasta 1824 hubo allí. Hoy es la sede del Ajuntament de Barcelona y de la Generalitat de Catalunya.

Tras pasar bajo el arco neogótico (1928) que une el Palau de la Generalitat con la Casa dels Canonges (residencia oficial del President de la Generalitat), llegamos a la fachada medieval de la Generalitat (siglo XV), la más antigua de las dos fachadas monumentales del edificio. Destacan en ella el medallón, las gárgolas y los pináculos que el joven escultor Pere Joan realizó cuando tan sólo tenía 20 años.

En el medallón hay un sant Jordi matando al dragón y, en las gárgolas que lo flanquean, aparecen la princesa salvada y un monstruo cogido por dos niños que parecen quererlo amansar. Se dice que los diputados que encargaron las esculturas quedaron tan satisfechos por el resultado que pagaron a Pere Joan el doble de lo que se había estipulado en el contrato.

Ya en la plaza de Sant Jaume, el corazón político y administrativo de Barcelona, podemos detenernos a contemplar la fachada renacentista de la Generalitat (1602). Su autor, Pere Blai, se inspiró en el palacio Farnese, construido por Miguel Ángel en Roma. La distribución en tres pisos aparece acentuada por el uso de piedras de diferentes tonos cromáticos. La escultura de sant Jordi, muy posterior, es obra de Andreu Aleu (1860).

Al otro lado de la plaza, podemos observar la fachada neoclásica del Ajuntament (1847), obra de Josep Mas i Vila. Las esculturas que flanquean la puerta representan a Jaume I y a Joan Fivaller, dos figuras de especial valor simbólico para la historia de la ciudad. Jaime I fue el monarca que concedió a la ciudad la autonomía municipal y Joan Fiveller, el conseller que a principios del siglo XIV salió en defensa de las libertades catalanas al exigir al mismísimo rey Fernando I el pago del impuesto llamado vectigal.

No obstante, la fachada más valiosa del Ayuntamiento se encuentra en la calle de la Ciutat. Esta fachada gótica (siglos XIV-XV) es obra de Arnau Bargués y en ella destaca, sobre la puerta, la imagen del arcángel san Rafael y los escudos de la ciudad y del rey Pere el Cerimoniós. En la parte derecha se pueden observar los estragos causados en esta fachada por la construcción de la neoclásica. En la esquina de la izquierda, una imagen de santa Eulalia muestra en un brazo los desperfectos que padeció durante el Trienio Liberal (1820-1823). Y una anécdota más: el poyo con escaleras adosado a la pared servía para que los consellers, los magistrados de Barcelona, pudiesen subir cómodamente a sus caballos.

Volvemos sobre nuestros pasos y atravesamos otra vez la plaza para dirigimos a la calle Paradís. En el pavimento del número 10 de esta calle encontramos una rueda de molino que marca el centro de la antigua ciudad romana y, en la pared, la modesta altura del Mons Taber sobre el nivel del mar. Al acceder al patio del Centre Excursionista de Catalunya encontramos cuatro columnas del templo de Augusto, un altiva construcción cuya figura dominaba el foro. Fueron descubiertas en 1905, durante una remodelación del Centre.

Volvemos de nuevo sobre nuestros pasos para tomar la calle de la Llibreteria, sobre el trazado del antiguo cardo maximo, y la calle del Veguer. De repente nos plantamos en la plaza del Rey, el centro del poder real en la Barcelona medieval.

A nuestra izquierda, el Palau del Lloctinent, una gran mansión del siglo XVI que fue la sede del virrey (o representante del monarca) en tiempos de los Austrias, y también de la Inquisición, el tribunal encargado de perseguir las herejías.

Frente a nosotros, el Mirador del Rei Martí, una torre del siglo XVI que casi merece ser llamada rascacielos, y los ventanales del Saló del Tinell (1370), el gran salón gótico para actos oficiales del Palau Reial Major.

En la esquina, las escalinatas donde en 1492 el payés Joan de Canyamàs hirió con un puñal a Fernando el Católico, un hecho que a punto estuvo de costarle la vida al rey (de la suerte que corrió el regicida frustrado, mejor no hablar).

A nuestra derecha, la airosa torre de la capilla real de Santa Àgata, construida sobre la muralla romana por el rey Jaume II (siglo XIV).

A nuestra espalda, finalmente, la casa Clariana-Padellàs, un palacio del siglo XIV que fue trasladado piedra a piedra en 1930 desde la calle Mercaders hasta su ubicación actual. Hoy alberga el Museu d’Història de la Ciutat. La visita al museo es muy recomendable, ya que permite descender a la Barcino romana, admirar el Saló del Tinell y la capella de Santa Àgata y disfrutar de una vista privilegiada desde el Mirador del Rei Martí. Feliz visita.

Enlaces relacionados con este recorrido:
Ca l’Ardiaca + Catedral + Generalitat + Ajuntament + Centre Excursionista de Catalunya + Arxiu de la Corona d’Aragó + Museu d’Història de la Ciutat

Sitúa sobre el plano los puntos del recorrido con ayuda del buscador de la Guía urbana: clic.

Hitos históricos

febrero 22, 2010

Los hitos de la historia de Barcelona a vista de pájaro:

c. 15 a. de C. Se funda Barcino.
270 d. de C. Saqueo bárbaro.
415 Capital del reino visigodo de Ataúlfo.
713 Ocupación islámica de la ciudad.
801 Luis el Piadoso conquista la ciudad.
985 Saqueo por parte de Almanzor.
1265 Se constituye el Consell de Cent.
1283 Nacen las Cortes catalanas.
1298 Se inicia la construcción de la catedral gótica.
1329-1383 Construcción de Santa María del Mar.
1391 Saqueo del barrio judío.
1401 Se empieza a construir el Hospital de Sant Pau i de la Santa Creu.
1462-1472 Guerra civil catalana.
1519 Visita de Carlos I.
1527 Ataque de piratas argelinos.
1610 Estancia de Miguel de Cervantes en la ciudad.
1640-1652 Revuelta catalana contra Felipe IV.
1702-1714 Guerra de Sucesión.
1715 Se empieza a construir la Ciudadela.
1753 Se empieza a construir la Barceloneta.
1775 Se derriban las murallas de la Rambla.
1778 Autorización para comerciar con América.
1808-1813 Ocupación napoleónica.
1835 Revuelta popular y quema de conventos.
1842 Bombardeo desde Montjuïc por orden de Espartero.
1848 Viaje inaugural del ferrocarril Barcelona-Mataró.
1854 Epidemia de cólera. Se empieza a derruir las murallas.
1859 Se aprueba el plan de ensanche de Ildefons Cerdà.
1868 Revolución Gloriosa.
1869 La Ciudadela es retornada a la ciudad.
1870 Epidemia de fiebre amarilla.
1873-1874 Primera república.
1882 Se empieza a construir la Sagrada Familia.
1888 Exposición Universal.
1893 Atentado anarquista en el Liceu.
1896 Proceso de Montjuïc.
1897 Agregación a Barcelona de las poblaciones del entorno.
1907-1913 Se abre la Via Laietana.
1908 Se inaugura el Palau de la Música.
1909 Estallido revolucionario de la Semana Trágica.
1914-1925 Mancomunitat de Catalunya.
1920 Se empieza a construir el metro.
1923 Asesinato del anarquista Salvador Seguí.
1924 Se inaugura la línea del metro de Liceu a Lesseps.
1929-1930 Exposición Internacional.
1931-1936 Segunda república.
1932 Primer estatuto de autonomía de Cataluña.
1934 Revolución de octubre.
1936-1939 Guerra civil española.
1937 Hechos de mayo.
1938 Principales bombardeos de la aviación franquista.
1951 Huelga de los tranvías.
1952 Congreso Eucarístico Internacional.
1962 Una gran nevada paraliza la ciudad.
1975 Muerte del general Franco.
1977 Recuperación de la Generalitat.
1978 Promulgación de la Constitución.
1979 Primeras elecciones democráticas municipales.
1980 Segundo estatuto de autonomía de Cataluña.
1987 Atentado de ETA en Hipercor (Sant Andreu).
1992 Juegos olímpicos de Barcelona.
2003 Manifestaciones contra la guerra de Iraq.
2004 Fòrum de les Cultures.
2006 Tercer estatuto de autonomía de Cataluña.