El llamado palacio de la Virreina es un soberbio edificio barroco construido entre 1772 y 1777 por iniciativa del marqués de Castellbell, Manuel d’Amat i de Junyent (1704-1782). Llama la atención su puerta principal, con aire de arco de triunfo, y el balcón sobre el que se ven el escudo de armas de Manuel d’Amat y dos trofeos que evocan sus hazañas militares.
Manuel d’Amat fue un personaje de vida novelesca, soldado a los once años, gobernador de Chile (1755-1761) y virrey del Perú (1761-1777). En Lima fue amante de Micaela Villegas, La Perricholi, una bella actriz peruana que con la que se llevaba más de 40 años y con la que tuvo un hijo. De regreso a Barcelona, siendo ya inmensamente rico, en 1779 contrajo matrimonio en primeras nupcias con Maria Francesca Fivaller i Bru, una joven aristócrata barcelonesa medio siglo más joven que él.
Lo cierto es que Maria Francesca, que vivía recluida en el convento de la calle Jonqueres, había de casarse con el sobrino del virrey, pero el muchacho cambió de opinión en el último momento y no se presentó en la iglesia. Se dice que Don Manuel, apenado por el desaire, se lamentó: “Señora, si no fuera yo tan viejo os perdiría la mano”. “¿Y por qué no? Más viejas son las tapias y las rejas del convento y las soporto con gusto” –respondió la joven.
Manuel de Amat murió en 1782, tres años después de su boda, y no pudo disfrutar demasiado tiempo de su nuevo palacio, que pasó a manos de Maria Francesca, a la que pronto todos llamaron la “virreina” pese a que jamás pisó América.










